Una mujer necesita a un hombre que camine a su
lado, tomados de la mano, no detrás de ella porque llegara un momento que lo
perderá de vista, no delante de ella porque no lo podrá alcanzar, ni encima de
ella porque se convertirá en un peso. Una mujer necesita alguien que esté a su
lado, siempre, todo el tiempo, incondicional.
La
belleza de una mujer siempre se ve en sus ojos, porque esa es la puerta a su
corazón, el lugar donde el amor reside y muy pocos hombres tienen el don de
llegar hasta allí, hasta las profundidades del océano de sus sentimientos.
Por eso ella se enamora del hombre que se quedaría
despierto sólo para verla dormir. Del que besa su frente. Del que acaricia su
mejilla con ternura. De ese hombre que quiera enseñarla al mundo aun cuando
ella está desarreglada y que siempre le parece que está bonita. De aquel que se
queda mirándola fijo, como no pudiendo creer que sea tan bella.
Y si,
aunque ustedes no lo quieran creer, hay hombres que también sufren por amor,
algunos son muy sensibles, aunque lo disimulen muy bien. No todos son unos
cavernícolas que sólo piensan en sexo, hay hombres que piensan en
"ella", hay hombres que se pasan horas esperando que ella se conecte
por el simple hecho de querer saber cómo estuvo su día, si le pasó algo, que
necesita, cómo está. Hay hombres que sufren cuando creen que están fallando,
cuando creen que hacen las cosas mal y no se perdonarían lastimar el corazón de
una dama.
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